lunes 9 de noviembre de 2009

Adiós Arsénico, un placer conocerte.


Me doy cuenta que es inútil mantener lo que se ha ido. Y este blog hace ya un tiempo que no tiene sentido, que se mantiene por nostalgia, por el cariño y la ilusión que le puse al crearlo.


Recuerdo que no sabía que título ponerle y mi marido me sugirió el nombre de una película que me gustara. Lo tuve claro: "Arsénico por compasión" Esa película que elegiría y que tantas veces vimos juntos toda la familia riendo a carcajadas.

Sólo le añadí una coma: "Arsénico, por compasión" como queriendo decir: darme arsénico que este mundo me mata. Una ironía más en un blog que pretendía ser irónico. Un blog que se pareciera a mí: optimista, ingenuo y con un gran sentido del humor. Siempre me gustó ponerle a todo sentido del humor.

Y así empecé y así seguí hasta ese dos de febrero en el que mi marido, en la cafetería tomando un café y mientras yo le daba vueltas a que frase grabar en ese anillo de oro blanco que vi en Amaya, me dijo sin alterarse ni un ápice:

- Te dejo. Mañana me voy a Celinda.

Celinda es el nombre de la casa que en un tiempo fue de los dos pero que hace unos años le cedí mi parte y que yo para que la alquilase me ocupé de todos los trámites que hubo que hacer al finalizar la obra. Contratos, desperfectos, limpieza y claro amueblarla y con gusto exquisito ya que al ser una casa de lujo con vistas al mar, el amueblarla acorde a su prestigio podría ser, como así fue un acicate para una buena renta.

Soy decoradora. La dejé impecable. Tanto que el primer inquilino que la vio se la quedó de inmediato.

Luego nos dijo que se marchaba. El domingo día tres entregaría las llaves. Yo no dude ni sospeché un momento el porqué de este trámite dijo mi marido que se ocuparía él. Ahora claro ya lo sé. Él quería ir a por las llaves porque ya sabía que ese día ya se iba a quedar allí.

El que sabiendo que me iba a abandonar con antelación me lo dijera un día antes supongo por lo que lo conozco que fue pura cobardía. Al igual que el decirlo en una cafetería dónde sabía no podría ni llorar.

Debo confesar que llegué a creerlo del todo hasta que esa tarde lo vi tan alegre preparándose la maleta que efectivamente al día siguiente se llevó.

Ese día empezó mi depresión y yo que no creía que pudiera ser más infeliz lo fui. Pues sus constantes mentiras - tan tontas algunas que como para no verlas y eso que yo soy ingenua y a todo el que me advertía se lo negaba - su amante, sus falsas promesas, su total y absoluta indiferencia por mí. Con deciros que cuando se enteró que había intentado suicidarme no se molestó ni en llamar a urgencias....

Supongo que es demasiado feliz con Paloma. Esa mujer que es toda una jefa de gabinete de prensa en un ayuntamiento pero a la que le dio igual perseguir a mi marido a mis espaldas y que aún sabiendo que mi depresión es muy grave y he tenido intentos de suicidio no es capaz de la más mínima compasión por mí.

Lo he perdido todo, todo lo que he querido en esta vida me lo han robado. Bueno me queda mi calabacita que nunca me traicionará.

Y mi padre, ese hombre que me quiso de verdad. El único que no se quedaba sólo en las palabras y con un "te quiero" lo arreglaba todo. El que de verdad me demostró con hechos que me quería murió hace poco para mi desgracia.

Ya no me queda nada.

Mi depresión se acentúa. Ya no salgo a la calle, ya no me distraigo con nada excepto leyendo los blogs de mis amigos.

No veo la tele, no leo, no me cuido. Paso el día a base de café y cigarrillos. Tumbada en la cama, llorando.

No, ya no tengo humor, ni ingenuidad, ni alegría.

Ya no puedo seguir con este blog.

No pasa nada, todavía tengo "Hace frío en Siberia". Ese blog que creé justo cuando el me dejó. Pues así me sentí, desterrada, sola, y con un frió desgarrador en los huesos y el alma.

Allí me encontrareís si quereis saber de mí.

Este blog ya no tiene sentido. Como tampoco lo tiene mi vida.

lunes 26 de octubre de 2009

Esta tarde me ha venido a la memoria


Cuando a mi amigo -no de los buenos buenos, pero vamos amigo- Pedro le dijeron que tenía que hacerse unos análisis para comprobar si tenía cáncer recuerdo perfectamente que raro y abstraído lo encontré en la cafetería. Le pregunté si le pasaba algo pero dijo que nada, que no tenía ganas de hablar, que sólo era que le apetecía leer el periódico.


Todo el que conoce un poco a Pedro habría sabido como yo supe que algo más pasaba pues Pedro no puede evitar charlar y sobre todo bromear. De hecho si con alguien me he reído alguna vez en estos tiempos ha sido con sus chorradas. Es muy gracioso, y no sólo por la bromas en sí, sino por la forma en que habla y los gestos que hace. Vamos, que yo una tarde, como todos los que estábamos en ese momento en la cafetería incluida la camarera, me partí de risa con su diálogo con un chico francés conocido desde hacía poco pero que congenió rápidamente con Pedro y llamado David. Creo que es la única vez que me he partido de risa en este año y medio que llevo de depresión. Y no es que no me haya reído nunca en este tiempo, pero así, partida de risa, no.

Pero no quiero irme por las ramas. Pedro, al insistir yo tanto, al final me lo contó. Y antes de que yo pudiera casi reaccionar se me echó en los brazos y empezó a llorar. Así, llorando sobre mi hombro estuvo un montón de tiempo, yo diría que al menos un cuarto de hora.

Por fin, logré que se sentara y empecé a darle todos los ánimos posibles. Todo lo que se me ocurría y que creía podía hacerlo sentirse mejor, allí estaba yo para contárselo. Le dije cosas como que los médicos son muy precavidos pero que eso no significaba nada, le dije que tenía demasiada buena cara como para tener un cáncer, que yo estaba convencida que iba a salir negativo.... y cuando él me preguntó: "¿y si da positivo?" ataqué por otro flanco. Le dije que como estaría detectado tan pronto se curaría seguro, le dije que yo estaría cada día con él, que lo acompañaría a todas las pruebas y a todos los tratamientos, y al final le dije: " como mucho, como mucho, lo peor que te puede pasar es que te quedes sin un testículo porque te lo extirpen totalmente, pero ya te digo yo que vivir, vivirás"

Al final logré tranquilizarlo pero me pidió por favor que me quedase con él, que lo distrajese con algo, con lo que fuese. Que no quería irse a casa todavía pues volvería a ponerse mal.

Y así fue como aquel miércoles me quedé con él charlando y contando historias y chistes hasta las seis y media de la mañana del día siguiente. Naturalmente ya no me acosté pues como mucho a las siete debo estar en pie.

Me duché, me cambié de ropa, me tomé un café y me puse a trabajar.

Ahora, cuando lo recuerdo, no sé como pude hacerlo sin haber dormido nada de nada. ¡Qué cosas! Yo que si duermo menos de cinco horas me voy durmiendo por las sillas.

Supongo que cuando uno hace el bien, Dios le recompensa. Eso o ese día, al igual que una mañana House le hace a Wilson, mi House particular, ese de mi submundo, me mezcló anfetaminas con el café.

Una semana más tarde Pedro me llamó. Fuimos a por los resultados: Negativo.

Creo que esa mañana todavía me dio más abrazos.

Ahora, después de cuatro meses desde aquello, Pedro ya no está en Alicante. Vive su vida en otro lugar.

Esta tarde por alguna razón lo he recordado. Y he recordado sus palabras de aquella larga noche antes de despedirse: "Soy afortunado de tener una amiga como tú. Un día te dedicaré una canción y será nuestra canción para siempre"

Cosa que por cierto hizo.

Ahí os la dejo. Yo la llevo grabada en mi teléfono móvil.

sábado 17 de octubre de 2009

¡Lo que hay que oír!


Yo creía que era obvio que si te abandona el hombre que más quieres, que si encima es de sopetón, sin ningún aviso, sin nada que te haya hecho pensar nunca en tal cosa, entonces esa mujer enamorada se queda triste, dolorida, desgarrada.

Creía que si encima no te da ninguna razón para tan repentino y cruel abandono, y luego descubres como esa soledad que fue lo único que dijo deseó anhelar es mentira pues vive con la primera mujer de buen ver - está super-delgada -que le tiró los tejos y abiertamente le dijo que lo quería sin importarle un rábano que ese hombre estuviera casado, más obvio todavía sería la enorme depresión en la que esa mujer que sólo se preocupó, ya desde casi la adolescencia, de hacerle feliz, de amarlo locamente, de ser sólo suya y abandonar cualquier cosa que le pudiese molestar, puede caer en un pozo de infelicidad muy hondo.

Pero no, parece que no. Parece que esa mujer debería ser feliz como una perdiz. Así que como no lo es y anda arrastrando una depresión diagnosticada como muy grave, pues es que esa mujer está desequilibrada.

Sí, claro, vosotros pensadlo bien, lo que me pasó es igual que si se hubiese ido el panadero a otra barrio de la ciudad. Pues oye, lo despides de buenas formas, le deseas buena suerte, y te vas a la de la otra calle a comprar el pan. Y todos tan contentos. Exactamente eso es lo que espera él de mí.

Como no sucede, como en mi depresión, que ya iba llevando mejor pero que para mi desgracia con motivo de percatarme de más mentiras impensables para mí en toda nuestra vida en común -menuda ingenua patética que soy - resultó que recaí; y no sólo retrocedí un poco en mi depresión, se acentuó hasta convertirse en muy grave, pues claro eso es que estoy desequilibrada.

Y es que yo que no le digo nada, que permanezco callada como si no supiese hablar, que me aguanto mi llanto y mi pena y cuando por algún motivo sabe de mí, siempre se queda convencido que yo siempre intentaré ayudarlo en lo que me pida sea lo que sea. Y está convencido porque me conoce, porque sabe que nunca le he mentido, porque sabe que jamás he roto una promesa. Jamás, en mi vida he roto una promesa. No como él que si se presentara al concurso batiría a cualquiera y saldría libro Guinness de los records.

Pero mira por dónde hoy es uno de esos días en los que me encuentro mejor, mal, pero mejor, he bajado a tomar café, he hablado con Dana y con Joseba y ahora me digo ¿por qué no escribo en mi blog?

Así que hoy, parece que al contrario de lo que dicen mis terapeutas en cuanto a esos días en los que me encuentro mejor, que es normal, son picos que suelen tener las depresiones - y claro que los aproveche, trabaje y todo el rollo de intentar quedarme ahí, etc - , pues será que hoy no estoy tan desequilibrada.

¡Qué cosas! Los psiquiatras y psicólogos diciendo que las depresiones tienen altibajos y por supuesto un desequilibrio no, y mira por dónde él que es informático sabe mucho más de estas cosas.

Así que, hala, ya sabéis, hoy estoy menos desequilibrada que ayer, pero más que mañana.

Un beso amigos. Porque vosotros, vosotros sí sois verdaderos.

jueves 1 de octubre de 2009

Todo tiene que ver con el sexo


La primera parte de esta entrada ya la escribí, hace tiempo, mucho tiempo. Ahora ya no soy la misma, me robaron la inocencia y por eso la segunda parte, aquella en la que ya comento es ahora trágicamente -para mí- distinta

[Del capítulo “El sexo mata”, de la serie “House”]


-Principio del capítulo: En la tienda del hospital House ve a Wilson comprando una caja de bombones-

House: ¡Bombones! ¿Quién es la afortunada?
Wilson: Mi mujer.
House: No, no pregunto para quién son los bombones, quiero saber con quién tienes una aventura.
Wilson: - al dependiente- Se cayó de cabeza de pequeño. Una tragedia.
House: Chocolate noruego. Francamente, comprando eso ayudas a los terroristas.
Wilson: Hay gente que reprime sus sentimientos y los libera en forma de dolor físico. Los humanos sanos expresan sus sentimientos, como el afecto, haciendo regalos.
House: Los regalos expresan culpa. Cuánto más caros, mayor es la culpa. Eso es una caja de doce dólares. O aún no te has acostado con ella o no era demasiado buena.
Wilson: No todo tiene que ver con el sexo, House.
House: ¿Ah no? ¿Y desde cuándo?

-Final del capítulo: House está en su casa preparándose algo de comida y escuchando música de blues. Tocan al timbre. House se acerca a la puerta, mira por la mirilla y la abre. Al abrir la puerta se ve a Wilson con una maleta en el suelo. Ambos la miran.

Wilson: ¿Puedo quedarme en tu casa unos días?
House: ¡Qué idiota! ¡Se lo has dicho!
Wilson: Me lo ha dicho ella.
-Unos segundos de silencio -
Wilson: Las cosas han ido fatal en casa. Supongo que no pasaba suficiente tiempo con ella. Supongo….- suspiro de Wilson- Resulta que tienes razón: siempre es el sexo. Ha tenido una aventura.
House: ¿Cervecita?

La primera vez que hice un post sobre este capítulo de House, vi el lado humano y bondadoso de Wilson y enamorada y feliz como lo era entoces, ciega idolatrando al hombre de mi vida le quité la razón a House

“No todo es sexo, House”. Acababa recriminándole a mi amor platónico e imaginario.

Ahora que soy yo la que asombrada oigo la confesión de quien fue mi caballero andante, mi adalid,mi príncipe azul, aparte de llorar amargamente – no soy tan fuerte como Wilson – me gustaría tocar en la puerta de House y decirle cuando me abriera: “tenías razón: siempre es el sexo”

Y con suerte también a mí me invitaba a una cervecita

domingo 13 de septiembre de 2009

Sacando fuerzas


Hay gente que se pregunta porqué si tengo una depresión muy grave, cómo es que sigo escribiendo en este blog de talante un tanto irónico y divertido. Al menos eso intento. Ya sé últimamente como que muy alegre no es. Pero chicos, se hace lo que se puede.

Supongo – y es que es este año he aprendido mucho sobre falsas apariencias- que la mayoría pensará que de depresión grave nada de nada. Vamos que es puro cuento. A mi como esa gente – y eso lo he aprendido con ayuda de mi psicóloga porque al principio me dolía enormemente que dudaran así, sin más, obviando hasta el diagnóstico de mi psiquiatra – me da igual pues chim-pum.

Pero los que se preguntan de dónde saco la fuerza os contaré el secreto:

Lo primero es como tantas veces he dicho que mi depresión tiene picos u ondas como dice mi psicóloga, y claro está que cuando estoy en un pico bajo no escribo ni aquí ni en parte alguna. De hecho bastante tengo con intentar sobrevivir. Así lo prometí a una jovencita muy importante en mi vida.

Pero esos picos suelen pasar y vuelvo a esa depresión moderada en la que lucho por salir de esta jaula en la que vivo.

No, no es que me salga como antes en mis escritos de este blog la alegría con la que lo empecé. Tengo que esforzarme. Tengo que decir: " venga Sib adelante, escribe"

Y es que me han quitado demasiadas cosas. Me han quitado lo que más quería. Me han dejado sola y se han llevado mi corazón, mi alegría y por poco casi se llevan mi vida.

No me han dejado nada que estime ni quiera

Así que a veces, días como hoy, en los que después de llorar en mi triste sofá, me dijo: NO

No me quitarás la alegría de escribir. La alegría de recibir los comentarios de mis amigos. Esos que no abandonan. Esos que tengo ahí desde siempre y que tú jamás tendrás porque para eso hay que saber amar. Tú tendrás lo que buscaste, tú tendrás sexo. Yo tendré amor puro y transparente.

Y con este pensamiento que me calma el llanto, me levanto, me yergo, y escribo. Y vuelvo a ser la Daisy de Redz, la Sib de la Xiqueta, la Siberia vuestra. La que un día fue feliz a cada momento y quiso reírse del mundo y de sí misma y empezó un blog al que llamó “Arsénico por compasión”

Hala, aquí estoy. Luchando por la vida. Cuando lo consiga, ya lucharé por la alegría

domingo 30 de agosto de 2009

Todo tiene solución aunque sea con la muerte


El señor que inventó la frasecita: "Todo tiene solución menos la muerte", estará contento allá donde esté. Debería haber hecho una patente. Ahora toda su descendecía sería inmensamente rica. Y es que son cientos los majaderos que la repiten con una seguridad absoluta y se quedan más frescos que una lechuga.


"Todo tiene solución menos la muerte" setencian

Vaya, y los tetrapléjicos sin saberlo. ¿Será un complot contra ellos de parte de las fábricas de sillas de ruedas y productos de automatismos?

Pero nada. Cada vez que comentas algo grave y que te transtorna ahí tienes al listillo de turno con la resabida frase.

O sea que si tu madre padece de alzehimer tiene solución.

Y si tu marido se va con una jovencita monísima de la muerte y te deja más sola que la una tiene solución.

Y si a tu hijo le diagnostican Lupues eritematoso tiene solución.

Y si a tu hermano lo meten en la cárcel tiene solución.

Y si tu sobrina es autista tiene solución

Y así podría seguir hasta el infinito, pero francamente no tengo ganas de comentar cosas tan obvias.

-Que quede claro que no intento comparar situaciones, sólo pretendo imprimir situaciones que no tienen solución sean o no más o menos graves para quien las sufre-

Así que no me toqueis las narices psicólogos de pacotilla. Hay miles de cosas en esta vida que no tienen solución. Ninguna solución. O te conformas o te pegas un tiro. Tú eliges


Porque yo la frase la he transformado en "Todo tiene solución, aunque sea suicidándote"



viernes 31 de julio de 2009

No querías caldo, dos tazas


Como dije he caído desde mi submundo a un mundo paralelo terrible. Busqué una puerta que me alejara, pero no la encontré y antes que dejarme vencer por la desesperación decidí ir en busca de algo positivo pensando que era imposible que todo fuera tan mezquino y tan pavoroso.

Al poco encontré dos personas que me parecieron ser como las de mi submundo, es decir, me parecieron dos buenas personas y chimpún. No os vayáis a creer que en mi submundo todo eran ángeles, santos y monjas. Era un mundo normal.

Siete días ha durado mi alegría y mi evidente inocencia. Los susodichos amigos de la noche al día cambiaron y cual hombre lobo se transformaron. Y la bondad que creí ver se esfumó vaya usted a saber porqué.

Han resultado:

-Mentirosos, cosa que desprecio

-Cobardes, cosa que me repele

-Engreídos, cosa que aborrezco

- Fatuos, cosa que me aburre

En fin, han resultado ser como todos los demás que conocí y que en mi submundo eran geniales pero aquí resultaron deplorables. Es decir, resultaron ser Gilipollas.

Perdonad que así me exprese pero no se me ocurre otra cosa. Y “boludo” como sabréis los que me conocéis es un vocablo que me atrae sobremanera, así que no, la guardo para otras personas y otras ocasiones. Estos dos son gilipollas, ni más ni menos. Y como encima a estos apenas llegué a conocerlos y por tanto a quererlos, pues mira, ni me importa, ni me duele, ni me pesa.

Más les valdría a ella que dejara de intentar reconquistar a su ex novio y a él que dejara de intentar que se enamore de él alguien cuyas tendencias sexuales son radicalmente opuestas a las suyas y que menos en chino se lo ha dicho ya de todas las maneras, y se fueran los dos juntitos a algún lugar inhóspito del Himalaya y que se dejaran aconsejar por los monjes que les tuvieran compasión o simplemente se aburrieran.

Y con este dislate de mi última semana me despedido de mis ángeles de colores que volaron conmigo del submundo hasta acá y en nada cambiaron: vosotros.